14 sept. 2009

El Rebaño por Mario Rodriguez Cobos (Silo) en 1969




«Existió un hombre muy poderoso que tuvo gran cantidad de ovejas. A fin de impedir su escape levantó un cerco. Sin embargo, algunas rompían la prisión y lograban fugar. Para evitar esto, el hombre poderoso trajo perros que las vigilaban noche y día.

A pesar de todo, algunas podían huir y otras eran muertas por los cuidadores que arruinaban su carne y su piel con feroces dentelladas. Entusiasmados con esto, penetraban al redil continuando la matanza.

Vio el hombre poderoso que el cerco era frágil para contenerlas y los cuidadores peligrosos.

Mandó entonces en busca de un mago. Este durmió a todas las ovejas y les hizo soñar que eran libres. Al despertar, siguieron creyendo que obraban voluntariamente y ya no abandonaron a su amo.

De este modo, el hombre poderoso retiró el cerco y los cuidadores, bastando tomar de las ovejas a su gusto cuando necesitaba de carne y de piel.

La oveja es el espíritu del ser humano. El hombre poderoso, aquél que quiere utilizarlo. El cerco, los perros y el mago, son los ayudantes del opresor.

Cercar el espíritu es separarlo del mundo por la ignorancia. Rodearlo con cuidadores, es mantenerlo en la docilidad por la violencia y la fuerza, infundiéndole el temor. Finalmente, adormecerlo es degradar el espíritu con persuasión y con bellas falsedades.

A través del tiempo se han usado esas tres formas de asesinato del espíritu.

La ignorancia y el temor no han sido suficientemente poderosos como para contener los impulsos de libertad. Por otra parte, un hombre ignorante y temeroso no es tan útil al opresor como aquel que ha sido instruido y no es necesario ejercer ya violencia en él porque está de acuerdo con la infamia.

Cuando un hombre no necesita de cercos ni de cuidadores y está conforme con la falsedad de su vida es porque su espíritu ha muerto.

Hay quienes venden su libertad interior con tal de lograr seguridad o bienestar material. Estos son los que se dicen libres porque no desean otra vida y les resulta injurioso quien habla de la necesidad del despertar.

Cuando los hombres duermen de ese modo, colaboran con la opresión y producen en bien del opresor. A ellos se les considera «útiles» a las causas del Estado que a la vez sirve dócilmente a un imperio.

Un hombre que se ha degradado a tal punto es un triunfador y se lo pone como ejemplo de trabajo y como ejemplo de superación. Ese recibe su paga a costa del sufrimiento de otros a quienes considera incapaces.

El triunfador puede llegar a serlo únicamente colaborando con los mandatos del amo se llame Estado, Moral o Religión.

El falso triunfador duerme, pero a menudo sus sueños están llenos de sobresalto porque tarde o temprano algunas ovejas despiertan y comienzan a despertar a las demás... Poco a poco en el redil se advierte que ya no se cree en la falsa libertad.

Los triunfadores no necesitan de esta enseñanza porque ya han saciado su ambición. ¿A qué tanto alboroto cuando es a los fracasados a quienes dirijo mi palabra?

Creo únicamente en aquellos que se reconocen fuera del cerco y no gozan de los beneficios del triunfador.

¡Ah, triunfador! no puedes reprocharme que no hable para ti, porque no me necesitas, ¿y si hablo para el que me necesita, a qué te metes conmigo?

Fracasados son los pobres y los enfermos y los sin fuerza y los sin porvenir. Son los que han sido defraudados en sus ideales, truncados en sus amores, escarmentados en su fe, traicionados en su bondad.

Cuando te reconozcas fracasado te daré consuelo porque entonces tuyo será el espíritu y descubrirás la necesidad de la liberación interna, la necesidad del renunciamiento, la necesidad de matar el deseo».

10 sept. 2009

Egipto edificó sus templos con planos de estrellas

Egipto edificó sus templos con planos de estrellas


























Foto: Los rayos del sol entran en el santuario principal del templo de Karnak, druante el solsticio de invierno.- © Juana Belmonte | Público.es


Un investigador español muestra que los egipcios edificaban sus construcciones orientadas por distintos fenómenos celestes. Se regían por los calendarios económico, religioso o político.

La idea comenzó a fraguarse hace miles de años. Algunos humanos especialmente avispados observaron que los puntos brillantes que adornaban el cielo cuando caía la noche tenían costumbres arraigadas. Sus trayectos cambiaban con el paso de los días, pero volvían a repetirse cada cierto tiempo. La intuición de este orden estelar se afianzó y comenzó a relacionarse con los cambios del tiempo. Así, la posición de las estrellas permitió predecir cuándo iba a pasar el invierno y sería posible empezar a sembrar, o cuándo llegaría la gran inundación que depositaría el limo y haría fructificar los campos. Nacieron los calendarios.


Vía: Daniel Mediavilla | Público.es, 10 de septiembre de 2009

Algunos investigadores han sugerido que los artistas rupestres que hace 15.000 años pintaron las cavernas de Lascaux, en Francia, plasmaron también la constelación de Las Pléyades. Aquella sería la primera representación astronómica de la historia, pero no es fácil demostrar que los puntos que aparecen en la Sala de los Toros de la cueva francesa sean una imagen de un grupo de estrellas.

La influencia del cielo en la vida de los hombres ya no es una duda en el antiguo Egipto, 10.000 años después de Lascaux. En un reciente artículo publicado en Advances in Space Research, el investigador español Juan Belmonte, del Instituto Astrofísico de Canarias, y el egipcio Mosalam Shaltout, del Observatorio de El Cairo, muestran que los templos egipcios se construían alineados con sucesos astronómicos que servían como referencia para fijar los calendarios políticos, económicos o religiosos. Hasta ahora, se asumía que la única referencia que tomaban los arquitectos del reino africano era el río Nilo. Los autores del estudio confirman que el curso fluvial es la referencia principal, pero añaden pruebas sobre la influencia fundamental de las estrellas.

Solsticio y año nuevo

Un ejemplo es el templo de Karnak, en Luxor. El día del solsticio de invierno, el más breve del año, los rayos del sol atraviesan el eje principal del edificio y entran en el santuario principal del templo. Este alineamiento, que se produciría con mayor precisión que ahora hace 4.000 años, cuando fue construido el complejo sagrado, coincidía con la celebración del año nuevo.

El templo de Karnak es un ejemplo del cuidado con el que los egipcios elegían los emplazamientos y las orientaciones para sus lugares sagrados. Fue construido en uno de los pocos lugares de Egipto donde la línea del solsticio que conecta la salida del sol en invierno con la puesta de sol en verano es, al mismo tiempo, perpendicular al Nilo.

Las orientaciones buscando el solsticio eran habituales en el antiguo Egipto y, según indican los autores en su artículo, podrían ser un reflejo de la importancia del culto al Sol, que aún no se comprende del todo. Desde el punto de vista práctico, el solsticio de verano habría sido una fecha importante, al estar cercana a la llegada de la inundación que todos los años provocaba el Nilo, esencial para la economía del país. El especial significado religioso del solsticio invernal parece no ser exclusiva de Egipto. Entre las culturas del Mediterráneo, estaba muy extendida la idea de que el Sol nacía precisamente ese día.

Otro de los cuerpos celestes que los constructores del reino de los faraones no podían descuidar era Sopdet, la estrella que nosotros conocemos como Sirio. La estrella más brillante del firmamento fue, al menos a partir del Reino Medio, el heraldo de la crecida del Nilo.

El cielo era una fuente de orden para los habitantes de Egipto, pero eso no significa que necesitasen unos conocimientos de astronomía excesivamente sofisticados. "Lo único que necesitaban era una buena capacidad de observación del cielo, conocimiento de la esfera celeste y un saber acumulado sobre los movimientos de la Luna y, en particular, del Sol", explica Belmonte.

El faraón arquitecto

El investigador del Instituto Astrofísico de Canarias lleva muchos años viajando por todo el mundo para recoger evidencias sobre cómo influyó el conocimiento del cosmos en las civilizaciones antiguas. La arqueoastronomía, una disciplina científica relativamente joven, a medio camino entre la arqueología y la astronomía, es una forma más de hurgar en la psicología de las civilizaciones antiguas.

Hasta la publicación de los trabajos de Copérnico o incluso Galileo, la observación del cielo estuvo impregnada por una interpretación religiosa y muchos yacimientos arqueológicos guardan pruebas de ello. "Uno de los aspectos más interesantes de este trabajo en el antiguo Egipto es que puedes cotejar lo que observas en las construcciones con lo que dejaron escrito en los jeroglíficos", afirma Belmonte.

Los símbolos que ilustran las paredes de los templos ya sugerían que los constructores de estos lugares sagrados tenían en cuenta el firmamento. Estos jeroglíficos incluyen la representación de una ceremonia en la que el faraón tiraba una cuerda para marcar el alineamiento con el que el templo se debería construir. Sin embargo, las pruebas que sustentasen este interés por la astronomía eran escasos. Ahora, tras el estudio de Belmonte y Shaltout, se podría asumir que algún ciudadano realizaría una ceremonia para marcar el alineamiento del futuro edificio y es posible que, en el caso de los lugares más importantes ,quien lo hiciese fuese el faraón.

El trabajo de Belmonte no se reduce a los templos de Egipto. Dejando a un lado hipótesis sobre representaciones astronómicas en las pinturas de Lascaux o las de la cueva cántabra de El Castillo, las pruebas más antiguas de observaciones astronómicas están en los monumentos megalíticos. "Las antas, unos dólmenes de siete piedras del sudeste de la Península, muestran una clara orientación hacia la salida del Sol", apunta Belmonte.

A partir de ahí, durante siglos, las evidencias pueden encontrarse en todo el mundo, desde los monumentos ciclópeos de las tumbas de Cerdeña hasta las plataformas de los moai de la Isla de Pascua. Hasta ahora, una época en que "la tecnología ha provocado un distanciamiento entre el hombre y el cosmos", concluye Belmonte.

6 sept. 2009

El hombre habitó Altamira hace 22.000 años, 4.000 antes de lo que se pensaba

Vía: El Diario Montañés

Un trabajo realizado por los investigadores del propio Museo Altamira desvela este importante dato

04.09.09 - 13:04 - EFE | | Santander



"Los cazadores del Paleolítico habitaron la cueva de Altamira desde hace 22.000 años, 4.000 antes de lo que se pensaba, un descubrimiento que da un nuevo sentido a sus pinturas más antiguas, un puñado de figuras rojas hasta ahora encuadradas en un período cultural, el Solutrense, en el que sus características "chirriaban".

Así lo revela un trabajo realizado por los investigadores del propio Museo de Altamira, revisando las excavaciones que se hicieron en la cueva a principios del siglo XX por pioneros como Alcalde del Río, Breuil u Obermaier, cuyas conclusiones se recogen en un artículo todavía no publicado: "La cueva de Altamira: nuevos datos sobre su yacimiento arqueológico (sedimentología y cronología)".

Como señalan sus autores, resulta paradójico, pero el conocimiento que se tenía de las ocupaciones humanas de la más famosa de las cuevas paleolíticas del mundo era escaso, porque fue una de las primeras en descubrirse (1879) y porque fue excavada muy pronto, con técnicas que a veces consistían en vaciar el yacimiento a pico y pala en busca de determinadas piezas arqueológicas.

El director de Altamira, José Antonio Lasheras, primer autor del artículo, ha explicado a EFE que, en realidad, no han encontrado nada que no vieran hace un siglo Hermilio Alcalde del Río o Hugo Obermaier, que excavaron en el interior de Altamira en 1903 y en 1924, ni que no estuviera allí cuando Joaquín González Echegaray y Leslie Gordon Freeman volvieron a explorar el yacimiento, en 1980. "Hemos mirado mejor lo que ellos mismos vieron", asegura.

Con la cueva cerrada al público para estudiar sus condiciones de conservación, en 2004 y 2006 los investigadores del Museo y las Universidades Politécnica y Complutense de Madrid que firman el artículo limpiaron la tierra suelta que quedó en el interior de la cueva, producto de antiguas excavaciones y de las obras que se realizaron en los sesenta para apuntalar algunas zonas donde había riesgo de derrumbe y para permitir que Altamira fuera visitable.

Hasta ese momento, se sabía que el hombre había vivido en Altamira desde hace 18.000 años (la fecha obtenida en las pinturas más antiguas en las que se empleó un colorante orgánico, carbón) hasta hace 13.000, cuando la entrada se derrumbó y dejó sellada la cueva, sepultando bajo toneladas de roca el vestíbulo donde sus moradores realizaban gran parte de las tareas cotidianas, como cocinar, comer o tallar sus herramientas de sílex.

Los bisontes polícromos que han hecho mundialmente famosa a Altamira, como la cumbre del arte paleolítico, se pintaron casi al final de esa secuencia, hace unos 14.000 años, en el Magdaleniense.

Sin embargo, en la cueva hay figuras rojas, manos, caballos que no se pueden datar con Carbono 14 y que tradicionalmente se asociaban al período más antiguo fechado en Altamira, el Solutrense (hace 18.000 años), pero que estilísticamente se parecían más a otras del periodo Gravetiense (de hace 27.000 a 21.000 años) presentes en otras grutas de Cantabria, como El Pendo y La Pasiega.

Nuevas pruebas

Las nuevas pruebas de Carbono 14 indican que el estrato más profundo del yacimiento de Altamira tiene 21.910 años de antigüedad. Por debajo, sólo hay roca, así que los investigadores infieren que en esa fecha comenzó a ser habitada por los cazadores que vivieron en la Cornisa Cantábrica al final de la última glaciación.

Lasheras explica que estos datos permiten entender mejor Altamira y poner en el contexto adecuado sus distintas pinturas, además de que aportan uno de los escasos yacimientos gravetienses que existen en toda la Cornisa Cantábrica (15, ocho de ellos en Cantabria ). Del siguiente período cultural, el Solutrense, existen más yacimientos, y del que le sucedió, el Magdaleniense, más aún, en una progresión que va paralela al crecimiento del censo de pobladores de la zona.

El equipo de Altamira trabaja ahora en un segundo proyecto, una excavación completamente nueva que se ha abierto en el exterior de la cueva, en la parte del antiguo vestíbulo habitado por el hombre que quedó fuera de la gruta tras el colapso de la entrada.
En ella, han encontrado un nivel Magdaleniense de entre 13.000 y 14.000 años con objetos característicos de esa cultura, como un omóplato de cierva con un dibujo de ese mismo animal, grabado.

Lasheras recuerda que todo el arte prehistórico tiene un sentido: "No se grabó por recreo, no es un descanso, no es una actividad secundaria, sino que probablemente tiene una intencionalidad simbólica y un valor trascendente, como todo lo que llamamos arte"."

27 ago. 2009

La conciencia es capaz de internalizarse hacia “lo profundo” del espacio de representación


Comparto estas lineas, porque me gustaron demasiado!!!!

También se puede penetrar en un curioso estado de conciencia alterada por “suspensión del yo”. Esto se presenta como una situación paradojal, porque para silenciar al yo es necesario vigilar su actividad de modo voluntario lo que requiere una importante acción de reversibilidad que robustece, nuevamente, aquello que se quiere anular. Así es que la suspensión se logra únicamente por caminos indirectos, desplazando progresivamente al yo de su ubicación central de objeto de meditación.

Este yo, suma de sensación y de memoria comienza de pronto a silenciarse, a desestructurarse. Tal cosa es posible porque la memoria puede dejar de entregar datos, y los sentidos (por lo menos externos) pueden también dejar de entregar datos. La conciencia entonces, está en condiciones de encontrarse sin la presencia de ese yo, en una suerte de vacío.

En tal situación, es experimentable una actividad mental muy diferente a la habitual. Así como la conciencia se nutre de los impulsos que llegan del intracuerpo, del exterior del cuerpo y de la memoria, también se nutre de impulsos de respuestas que da al mundo (externo e interno) y que realimentan nuevamente la entrada al circuito.

Y, por esta vía secundaria, detectamos fenómenos que se producen cuando la conciencia es capaz de internalizarse hacia “lo profundo” del espacio de representación. “Lo profundo” (también llamado “sí mismo” en alguna corriente psicológica contemporánea), no es exacta-mente un contenido de conciencia. La conciencia puede llegar a “lo profundo” por un especial trabajo de internalización.

En esta internalización irrumpe aquello que siempre está escondido, cubierto por el “ruido” de la conciencia. Es en “lo profundo” donde se encuentran las experiencias de los espacios y de los tiempos sagrados. En otras palabras, en “lo profundo” se encuentra la raíz de toda mística y de todo sentimiento religioso.


Extracto del libro Apuntes de Psicología, Psicología III, cap. El sistema de representación en los estados alterados de conciencia, de Silo.

25 ago. 2009

Descubren que los monumentos de Petra están orientados a la misma estrella que la Kaaba

Descubren que los monumentos de Petra están orientados a la misma estrella que la Kaaba


Foto: © Juan Luis Polo, diciembre 2008

Los principales monumentos de Petra, la legendaria ciudad de los nabateos en Jordania, están orientados hacia el solsticio y hacia Canopo, la estrella que guiaba a las caravanas por la Península arábiga, al igual que sucede con la Kaaba, en La Meca, según el astrónomo del IAC Juan Antonio Belmonte.

Vía: EFE | Público.es, 12 de agosto de 2009

El investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) explica en una entrevista con Efe que, tras realizar trabajos de campo en la ciudad nabatea, considera a Petra "como un maravilloso taller para los estudios arqueoastronómicos y arqueotopográficos".

Para su estudio midió los principales monumentos de la ciudad nabatea -El Tesoro, el Monasterio y las tumbas reales, entre otros- y tras analizar los datos halló, para su sorpresa, que la astronomía y la topografía "sagrada" eran muy importantes para orientar las tumbas y los templos.

Los nabateos eran una tribu árabe que habitó el sudeste de Palestina y Siria, en la frontera con el mundo helénico, un par de siglos antes de Cristo, y fundaron un imperio que se extendía desde el Mar Rojo hasta Damasco y desde Gaza hasta los desiertos de Arabia central.

Juan Antonio Belmonte tiene la hipótesis de que las principales deidades nabateas, Dushara, Al Lat, Al Uzza y Al Kutba, eran las manifestaciones de la Luna, el Sol y los planetas Venus y Mercurio.

El astrónomo encontró "sorpresas agradables" en Petra, como el que uno de sus monumentos más famosos, El Monasterio, está orientado a la puesta de Sol en el solsticio de invierno, un momento clave del ciclo anual.

El Monasterio, excavado en roca en lo alto de una montaña, podría haber estado dedicado al rey Obodas o al dios Dushara, un dios lunar al que también se asociaba con el Sol, y el solsticio de invierno se relacionaba con el nacimiento de la divinidad.

Desde el otro gran monumento de Petra, El Tesoro, que encontraban las caravanas al final del desfiladero, es visible una porción de cielo y también está orientado hacia el solsticio.

Belmonte quiere verificar si además, a través de una pequeña ventana situada sobre la puerta principal del Tesoro, a unos 10 metros de altura, pueden entrar los rayos del Sol en el solsticio de verano.

Pero el investigador halló además un dato "sugerente" sobre el emplazamiento de estos monumentos al detectar que tienen la misma orientación astronómica que la Kaaba antes de que fuera islamizada y convertida en el centro principal de peregrinación de los musulmanes, cuando era un santuario pagano en el que se creía que había unos 360 ídolos, destruidos por el profeta Mahoma tras conquistar la Meca.

"La Kaaba muestra los mismos alineamientos que Petra, ya que los nabateos al fin y al cabo eran una tribu árabe, y refuerza lo que los textos mencionan sobre otros monumentos pre-islámicos", detalla Belmonte.

También otro templo principal, el de los Leones Alados, dedicado posiblemente a la diosa Al Uzza, está orientado hacia Canopo, la segunda estrella más brillante del cielo y que, al marcar el Sur con relativa precisión, era utilizada por las caravanas para orientarse desde Petra hacia La Meca y desde allí hacia los países del incienso y su destino final, Saba.

Otro dato "curioso" es que los dos grandes obeliscos de más de seis metros, excavados en la montaña en una muestra de la habilidad de los escultores nabateos, están orientados Este-Oeste de manera que al amanecer y al atardecer, y en el equinoccio, ambos están perfectamente alineados y su sombra "se toca, lo que seguramente implicaba algo en la mente de sus constructores".

Foto: Los dos obeliscos en Petra. © Andrew Deer, noviembre de 2005

De hecho, Belmonte explica que los obeliscos están construidos en una época en la que los calendarios se organizaban por el equinoccio, que marcaba el principio de la cuenta de los meses.

Además, el astrónomo constató que algunas de las impresionantes tumbas reales, que acogían los restos de los monarcas nabateos, están orientadas hacia la montaña conocida como "La madre de las cisternas", pues en su cumbre estaba la principal fuente de aprovisionamiento de agua de sus habitantes.

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El Dios Sol

Ruta por la arquitectura de las estrellas

Vía: Oscar Menéndez | Público.es, 8 de agosto de 2009

Templos que se orientan hacia las estrellas, antiguas civilizaciones que rinden culto a los astros...

Podría parecer un programa de televisión, pero en este caso se trata del mundo real. Desperdigados por todo el globo hay miles de monumentos que recuerdan que hubo una época en la que la observación del firmamento era una tarea cotidiana. “El cielo es fundamental para cualquier cultura, representa la única forma de orientación en el tiempo y en el espacio”, explica el arqueoastrónomo e investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias Juan Antonio Belmonte.

Foto: El techo astronómico de la Sala A, de la tumba TT353, segunda construida por Senenmut. Esta imagen no deja ninguna duda de que antiguos egipcios tenían un gran conocimiento de la astronomía.

En la actualidad, las herramientas digitales permiten realizar cálculos con exactitud. Pero en la antigüedad sólo se disponía del cielo para fijar la ubicación geográfica y temporal. La posición de la Tierra con respecto al Sol marca el ritmo de los días y, sobre todo, de las cosechas. Y también marca la ubicación en el planeta. No es raro, por tanto, que muchas de las civilizaciones rindieran culto a los dioses del firmamento. En muchos casos, las civilizaciones antiguas buscaban la espiritualidad en el cielo. En realidad, lo que estaban haciendo es adorar aquello que les permitía vivir. “El papel del cielo era tan importante –insiste Belmonte– que no es extraño que la cosmología fuera el inicio de la metafísica”. La mezcla de cosmogonía y astronomía tiene especial interés en el Islam.

De acuerdo a los preceptos coránicos, todos los lugares de oración deben estar orientados hacia La Meca. Hasta el siglo XVIII, eso exigía una enorme labor. Para medir la latitud, el plano norte/sur, basta con saber la posición del Sol a mediodía, algo no demasiado complejo ni entonces ni ahora. La longitud, sin embargo, exige cotejar la hora del día en al menos dos lugares para así poder establecer la comparación. Esto sólo se pudo hacer cuando los británicos inventaron los relojes de precisión, capaces de aguantar las embestidas de las olas en los viajes marítimos.

Como muestra la mezquita de Marrakech, la solución medieval de los religiosos islámicos pasó por orientar sus espacios de culto del mismo modo que estaba orientada la Kaaba en La Meca: como no sabían dónde se situaba la ciudad santa, al menos colocaban sus templos del mismo modo a cómo ésta se asentaba.Pero los musulmanes tienen aún mayor dependencia del cielo. Su calendario, en vez de ser solar, como el de los cristianos, está basado en los ciclos de la Luna. Su mes sagrado, el Ramadán, también lo está.De acuerdo al Corán, el ayuno tiene que iniciarse en ese mes cuando aparece la luna, en fase creciente. Como plantea Belmonte en uno de sus trabajos, ¿qué podrá hacer un musulmán que habite en Groenlandia durante el Ramadán de 2016? “En ese año, el mes de Ramadán está centrado más o menos en el solsticio de verano, el 21 de junio, por lo que en las regiones árticas nunca se pondrá el sol”, responde.

Los religiosos islámicos, en cualquier caso, ya han encontrado la solución. El auge de las comunicaciones en el siglo XX llevó a plantear varios de estos problemas, que se resolvieron con sencillez: los creyentes que estén de viaje pueden practicar el Ramadán de acuerdo a su horario local. Y es que el cielo manda, pero tampoco tanto.

Control de la temperatura

Nadie sabe cómo se pasó del “dónde estoy”, “qué hora es” al “quién soy”, pero es claro que el cielo tuvo su parte de responsabilidad. Y un protagonismo tan importante acabó trasladándose a las construcciones. Desde los moais de la Isla de Pascua (Chile) hasta un pequeño agujero troquelando una roca gallega, pasando por las inevitables pirámides egipcias o el Machu Picchu, son muestras del papel del firmamento en el desarrollo de las civilizaciones humanas.

Aunque no todo es teología. La posición del Sol marca la construcción de las viviendas desde una perspectiva más práctica. Si las ventanas de una casa están orientadas al mediodía, es decir, mirando hacia el sudeste, los movimientos planetarios permitirán que dé en ellas el sol en invierno y deje de hacerlo en el verano. En sentido práctico, los hogares serán menos calurosos en las estaciones cálidas, pero tibios en las épocas frías.

La influencia celeste

En cualquier caso, prácticamente todas las culturas han dejado que sus pautas constructivas tuvieran de alguna manera una influencia celeste. Y los investigadores se han esforzado en demostrarlo. España, aunque inicialmente fue a la zaga en la disciplina de la arqueoastronomía, la ciencia que analiza la relación entre los astros y las civilizaciones, en la actualidad tiene un papel destacado en el ámbito internacional. El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), con el equipo de Juan Antonio Belmonte a la cabeza, detenta el liderazgo.

En poco más de una década, son numerosos los trabajos del IAC que confirman ubicaciones estelares de construcciones históricas. En España sus estudios han confirmado que los aborígenes de las islas canarias levantaban marcadores solares coincidentes con solsticios y con equinoccios. Entre los solsticiares, se encuentran el de Cuatro Puertas, en Gran Canaria, y el de Degollada de Yeje, en Tenerife. De los equinocciales, por su parte, están los de Bentaiga, La Fortaleza y Arteara en Gran Canaria, y el Tablero de los Majos, en Fuerteventura.

Cuando Eduardo Chillida tuvo la idea de vaciar la montaña Tindaya, en Fuerteventura, fue debido a que una publicación del IAC demostraba que los grabados podomorfos presentes en esa montaña podrían estar orientados hacia el solsticio de invierno y otros fenómenos estelares, en un polémico proyecto que desasosiega a los ecologistas y también a arqueoastrónomos como Belmonte.

La cueva del Parpalló

Ya en la península, miembros del Instituto Astrofísico de Canarias han investigado la posibilidad de que la cueva paleolítica del Parpalló, en Valencia, hubiera sido elegida por causas celestes, ya que la estancia se ilumina en el amanecer del día más corto del año. De demostrarse, sería la más temprana relación de un yacimiento arqueológico con el firmamento, puesto que los humanos empezaron a utilizar la cueva hace 21.000 años.

Otras de las confirmaciones que llevan el sello canario es la ubicación de los toros de Guisando, en la localidad abulense de El Tiemblo. Ya en el siglo IV antes de nuestra era, la tribu de los vetones orientó esos animales de piedra hacia las puestas de sol equinocciales. Los expertos españoles también han realizado importantes hallazgos fuera de nuestro país. Por ejemplo, han estudiado la situación de diferentes monumentos funerarios prerromanos en el norte de África, lo que podría confirmar que numerosos dólmenes y túmulos construidos por los antiguos libios estaban orientados de forma astronómica. El trabajo en Petra, por su parte, ha demostrado que los más importantes edificios de esta ciudad de Jordania tienen patrones astrales.

El peligro del esoterismo

Los científicos, sin embargo, quieren recordar que no es oro todo lo que reluce y que puede existir cierta tendencia a exagerar los resultados. Gran culpa de ello lo tiene el hecho de que la arqueoastronomía no sea una disciplina convencional. Mezcla una ciencia social, como la arqueología, con una ciencia exacta, como la astrofísica.

Foto: El llamado "zodiaco de Dendera" datado a finales del periodo ptolemaico. Musée du Louvre.

Para curarse es salud, Belmonte prefiere seguir la táctica que podría denominarse de Sherlock Holmes: “No tenemos pruebas escritas de las propias civilizaciones que certifiquen la mayoría de las teorías. Por eso, tenemos que hacer como la policía: acumular pruebas circunstanciales hasta convertirlas en una evidencia. Como se dice, cuatro indicios constituyen una prueba”, explica.

La desgracia es que construcciones como Stonehenge o el castro de San Cibrán de Las son únicas. Todo apunta a que su ubicación rinde pleitesía al cielo, pero para los científicos tendrán que limitarse a ser pruebas circunstanciales.

18 ago. 2009

Caral, una civilización sin violencia



El descubrimiento en Perú de seis pirámides construídas en la misma época que las egipcias desconcierta a los arqueólogos. Su antigüedad de 4600 años obliga a cambiar el calendario histórico del Nuevo Mundo.

21 jun. 2009

Templos del Sol en la Callaecia




PEDRA DO SOL




PENAS DE RODAS Solsticio de verano




PEDRA DA CABELEIRA


Los territorios del N.O. recibieron el nombre común de la Callaecia para todos sus lugares entre el Duero y la costa Cantábrica, entre el Navia y la costa del Atlántico.
La etimología de "Callaecia" permite comprender el significado que los romanos dieron a esta tierra, lugar donde sus habitantes se significaban por tener una relación especial con la piedra como material y como tótem sagrado.
En esos sagrados lugares la piedra tiene a veces formas de comunicarse con sus devotos, bien como el tañir de una campana, bien por el canto de un ave...

Es del historiador lucense Manuel Vázquez Seijas, de quien tomamos esta referencia:
"las famosas Penas das Rodas, próximas a la antigua fraga de Penamayor, en Otero de Rey, consistentes en dos peñas gemelas casi esféricas, de grandes dimensiones, con hoyos en su parte alta de más de un metro de diámetro y unos treinta centímetros de profundidad" y luego añade. ..."hay que considerarlas como cantos erráticos (sic) que los celtas estimaron muy apropiados para sus prácticas religiosas de culto y veneración a la piedra."

VAZQUEZ SEIJAS, Manuel.- Lugo en los tiempos prehistóricos.
Diputación de Lugo, 1943, Lugo.

Investigaciones astronómicas sobre la orientación de las "Penas de Rodas" en Lugo, Galicia, y sobre la “Pedra do Sol” y la “Pedra da Cabeleira” en Tambores - Chãs, Vila Nova de Foz Côa, norte de Portugal, apuntan a que éstas se encuentran orientadas hacia la puesta de Sol en el solsticio de verano las dos primeras, y la salida solar en los equinoccios según el horizonte del lugar la tercera.

La “Pedra do Sol”, se supone fue un lugar de culto y observación astronómica de carácter sagrado, tiene una forma redondeada. A poca distancia existe otra ara solar, el Santuario de la “Pedra da Cabeleira”, donde se observan las salidas del sol en los equinoccios.
Ambas se encuentran en la ladera de una gran depresión rocosa, que domina un fértil valle que desemboca en la “Ribeira dos Piscos” donde se sitúan algunos de los principales núcleos de gravados rupestres clasificados como Patrimonio de la Humanidad.

Las “Penas de Rodas” se orientan hacía la parroquia de “Tras do Castro” y el monte “Das Medorras”, en el concello de Begonte, donde existen restos de túmulos megalíticos.
En el lugar de “Moural de Armental” se descubrió una “mámoa” o enterramiento de entre el 2.200 y el 3.500 a.C.
También se descubrió un hacha de piedra, con perforación central, que se estima del final del megalítico.

A través de estas investigaciones se concluye que podrían haber sido utilizadas como estaciones astronómicas para la predicción de fechas claves del ciclo agrícola y en consecuencia para establecer un calendario.




PEDRA DO SOL




PENAS DE RODAS




PEDRA DA CABELEIRA

Los solsticios y los equinoccios son fechas importantes pues indican la entrada de las estaciones.
Los tres conjuntos cuentan, además de los enormes callaos, con otras rocas complementarias con formas muy evocadoras. Son lugares donde existe una poderosa presencia humana desde hace varios siglos.

18 may. 2009

Una sola foto y la posibilidad de fichar a un millón de personas

FOTO DE LA TOMA DE POSESIÓN DE BARAK OBAMA DEL 20 DE ENERO DE 2009. EN ELLA SE PUEDE DISTINGUIR CLARAMENTE CADA PERSONA DE LA MUCHEDUMBRE. AGRANDA Y VERÁS!!!
ESTA FOTO FUE TOMADA CON UNA CÁMARA ROBOT DE 1474 MEGAPIXELES, ES DECIR 295 VECES MAS POTENTE QUE NUESTRAS FOTOS DE 5 MEGAPIXELES.

http://gigapan.org/viewGigapanFullscreen.php?auth=033ef14483ee899496648c2b4b06233c

8 may. 2009

Necesitas unos lentes asi (Lentes mágicos)

Algunas veces solo nos quejamos de los demás, pero no nos ponemos a pensar por lo que están pasando esas personas y no nos ponemos en sus zapatos.
Realmente este vídeo ayuda a reflexionar. Muy bueno, lo recomiendo.
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This video helps to know when we are claiming about other people, but never we stop to think about the problems that people have in that right moment.
I really invite you to watch it.
Just do it.

25 mar. 2009

Actividades en Tiwanaku





A tiempo de mandarles un abrazo cordial a todos ustedes, paso a compartir lo que sucedió en el encuentro de los Pueblos del Aguila y del Condor que se realizo en la ciudad de Tiwanaku – Bolivia, los días 18 al 21 de marzo donde se reunieron las siguientes naciones originarias que actualmente habitan en los 36 países del continente: aymaras, ayoreos, araonas, bauraes, besiros, canichanas, cavineyos, chacobos, chiquitanos, chumanes, diaguitas calchaquís, eses ejjas, guaranies, guarasu’wes, itocomas, kallawayas, lecos machajuyanis, mapuches, manicheris, maropas, mayas, mojeños, mores, mosetenes movimas, onas, pacawaras, puquinas, quechuas, siouxes, sironos, tacanas, tapietes, tonicotes, toromonas, urus chipayas, weenhayeces, yukies, yurakares y zamucoes.

Los Pueblos Indígenas hemos sido uno de los más destacados protagonistas de los cambios políticos, economicos, sociales, culturales que se están viviendo en nuestra Abya Yala (=que significa America, tierra de felicidad).

Los Pueblos Indígenas, con su diversidad de más de 400 pueblos, desde Alaska a la Patagonia siempre afirmaron tener una Visión Espiritual propia que está interrelacionada a través de una vinculación holística entre Universo/Naturaleza, Pueblo/Comunidad, Hombre/Mujer.

Sin nuestra espiritualidad no se puede comprender la historia, ni el presente ni el futuro del mundo. Invitamos a los pueblos a través de sus organizaciones y guías espirituales, a fortalecer sus prácticas espirituales y conocer nuestra cosmovisión, nuestros principios y valores ancestrales. Ha llegado la hora de compartir desde nuestras profecías, el Pachacutic de Sudamerica, el Quinto Sol de Centroamerica y el Encuentro del Cóndor y El Águila de nuestros hermanos del Norte.

El Nuevo Humanismo, que sintetiza los mejores momentos de las diversas culturas percibiendo su dirección evolutiva histórica, encuentra la cosmovisión originaria de los Pueblos Indigenas como modelo complementario de la búsqueda de expresión humana. Un modelo capaz de llenar el vació que el individualismo, la cultura de la muerte y de la violencia del sistema actual llevan a una direccion destructiva del planeta tierra (Pacha Mama) y del Ser Humano.

Esta emergiendo una luz que nos lleva a reconstruir nuestra espiritualidad, a reconocernos como seres espirituales de luz y energia, a querer la realidad que tocamos, construimos y amamos. Una espiritualidad basada en la diversidad de creencias mas alla de las dogmas y iglesias, sin “sabios” que interpretan ellos solos y detentan el mensaje de lo profundo ni sacerdotes que impulsan guerras y violencias en nombre de un Dios o en nombre de una supuesta mision sagrada.

Según la Cosmovisión Originaria, todo lo que existe en la naturaleza, cumple con una función de equilibrar el cosmos multidimensional. Su fin es lograr el equilibrio y la armonía, es decir que ningún contrario domine al otro.

Reconocemos la tierra como nuestra madre (Pacha Mama) y los seres humanos como hermanos. Según esta lógica debemos vivir con diferencia pero sin discriminación de ninguna naturaleza y proyectar un futuro inclusivo sin revanchismo, sin violencia, reconciliándonos con el pasado y el futuro.

El dia 18 de marzo el Presidente Evo Morales inauguro el acto con un ritual de unidad de los Pueblos del Continente y del Mundo, anunciando el Nacimiento de una Nueva Espiritualidad basada en la armonia, el equilibrio, la integracion del ser humano con el medio que lo rodea.

El dia 19 de marzo en Choquepajcha - templo de donde vierten aguas sagradas que emanan de la Pachamama misma - los guias espirituales mediante del Agua iniciaron a 32 maestros de todo el continente. Fue el momento en que se anuncio la apertura de la Escuela del Pensamiento Amawtico (= Sabiduria) para todos los seres humanos del planeta. Luego se dieron los “Mensajes sobre el Mundo Interior” o “Unhu Pacha” para lograr la armonía consigo mismo y con el entorno.

El 20 de marzo se celebro la ceremonia del viento y la ritualidad del “Kay Pacha” (= entorno inmediato) donde se estudio la Nueva Historia de los Pueblos.

En el Centro Espiritual Principal de Tiwanaku se realizo la ceremonia del “Mankapacha” (= universo limitable) donde se abordo la astronomía, el manejo de calendarios, ciertos temas de ciencia y tecnología indígena, las profecías andinas, amazónicas, centroamericanas y americanas.

También se presento temas de Mundo Sin Guerras y sin Violencia, temas del Nuevo Humanismo y huvo la lectura del Camino del Mensaje de Silo en aymara.

Se declaro a Silo como Guia espiritual a los Pueblos del Mundo.

Se definió el Mensaje como un libro altamente inspirador para la nueva espiritualidad y se recomendo su estudio.

El 21 de marzo se realizo el cierre del evento con la ceremonia del Equinoccio de Otoño. En este acto se reconocio que no aspiramos a un mundo uniforme sino pluricultural en etnias, lenguas, costumbres, religiones y creencias. Queremos que se respete la vida tanto del ser humano como del universo quien nos rodea. Aspiramos a una nueva forma de pensar a través de expresiones de la religiosidad sinceras, multiples y variadas según la creatividad.

Se reconoció a la reconciliación como unico camino para la unidad y la reconstrucción armónica de este planeta. Cuando las personas no solamente profundisen su propia cultura sino las de otros pueblos y rechacen a las guerras y al armamento nuclear se abre un nuevo futuro. Por lo cual se realizo un pedido conjunto y un compromiso para superar estos peligros para la humanidad y el planeta tierra, y posibilitar el Retorno del Nuevo Tiempo.

Siento que el acto del 21 de marzo marca el inicio de una nueva etapa de cambios profundos a nivel personal y social. Una nueva sensibilidad y espiritualidad empieza a expandirse.

Como lo destaca Silo : “Una nueva cultura esta naciendo y tendra que reconocer y alentar la diversidad de costumbres y creencias, oponerse a toda forma de violencia y discriminacion, destacar al ser humano como maximo valor, propiciar la igualdad de derechos y la igualdad de oportunidades para todos e impulsar la libertad de pensamiento.”

Agradesco de todo corazon y con el alma a los hermanos de distintas partes quienes me escribieron emails que me inspiraron y me dieron mucha fuerza.

Expreso mi profundo agradecimiento a Javiera Oñate de Chile e Isabelle Comte de Francia con quienes comparti esta profunda experiencia que marca el inicio de una transformacion profunda no solo para mi proceso sino el de mi pueblo. Gracias totales.

En estos momentos me enbargan sentimientos de mucha fuerza en especial al Consejo de Amawtas quienes me distinguieron con el reconocimiento de convertirme en uno de ellos y en especial a Silo el Maestro cuyo Mensaje universal es reconocido por mi y los guias espirituales como el Pachakuti, el Quinto Sol y el Encuentro del Aguila y del Condor.

Como “Willka”, Amawta y Mensajero agradesco al Maestro Silo por la fe y la confianza depositada, y por haberme pedido ser el intermediario de su saludo que yo di en aymara según su deseo a los guias espirituales de los pueblos reunidos.

Con el saludo va un abrazo afectuoso a todos ustedes.

Alvaro Zarate
Chuquiyapu Marka (La Paz) Qullasuyu Bolivia
El dia 23 de marzo 2009 o los dias de Uyupacha del 5520.

14 mar. 2009

El 'Hombre de Pekín' ('Homo erectus pekinensis') es 200.000 años más viejo de lo que se pensaba hasta ahora

El 'Hombre de Pekín' envejece 200.000 años

Posted: 12 Mar 2009 02:38 AM PDT

Una nueva técnica revela que los fósiles tienen 750.000 años. Sería casi contemporáneo del 'Homo antecessor' de Atapuerca.
El 'Hombre de Pekín' ('Homo erectus pekinensis') es 200.000 años más viejo de lo que se pensaba hasta ahora. Unas nuevas técnicas de datación de los sedimentos que rodeaban los fósiles y utensilios de piedra han determinado que los restos de esta especie, encontrada en los años 30 al norte de China, son de hace unos 750.000 años.


Vía: EFE | El Mundo.es, 12 de marzo de 2009

El nuevo estudio, publicado en 'Nature', ha sido realizado por un equipo de investigadores, del que forman parten el chino Guanjun Shen y por Darryl E. Granger, de la Universidad de Purdue (Indiana).

Han utilizado para ello una técnica que se basa en núclidos cosmogénicos. José María Parés, del Centro Nacional de Evolución Humana (CENIEH) recuerda que es el mismo método utilizado en la Sima del Elefante en Atapuerca para datar fósiles de hace 1,3 millones de años.

Consiste en medir la degradación de los isótopos de aluminio y berilio en granos de cuarzo. Los isótopos se desarrollan por la acción de rayos cosmogénicos y, al ser enterrados, se van desintegrando de forma natural a lo largo de miles de años. "Este método permite hacer dataciones de hasta cinco millones de años", explica el experto.

En este caso, los científicos utilizaron seis muestras de sedimentos que rodeaban a los niveles donde fueron hallados los fósiles y cuatro utensilios líticos. Los resultados apuntaban hacia los 770.000 años, lo que era coherente con dataciones obtenidas con otras técnicas menos novedosas.

José María Bermúdez de Castro, director del CENIEH, recuerda que muchos expertos pensaban que las dataciones previas no eran correctas:"En 2005, ya dijimos que había similitudes entre la mandíbula de Homo antecessor de la Gran Dolina [Atapuerca] y las de Zhoukoudian. Ahora parece que ambos yacimientos son casi contemporáneos, lo que parece sugerir que podrían tener un parentesco cercano pese a la distancia entre Burgos y Pekín", señala.


Foto: Recreación del cráneo de 'Homo erectus pekinensis'. / WIKIMEDIA COMMONS.

La historia del 'Hombre de Pekín' está marcada por la leyenda. Los primeros dientes los encontró un científico sueco en un mercado de Zhoukoudian, cuando trataban de vendérselos como dientes de dragón. Corría el año 1921 y hasta 1937 se excavó en el yacimiento a pico y pala, provocando un destrozo que hacía difícil sacar más información.

Cuando se publicó en 'Nature', la especie se presentó como el 'eslabón perdido' que justificaba la teoría de la evolución de Darwin. En total, se desenterraron fósiles de más de 40 individuos.

Con la ocupación de Pekín, durante la II Guerra Mundial, los hallazgos se enviaron a Estados Unidos para protegerlos de la invasión japonesa, pero nunca llegaron a su destino. Unos creen que se hundieron en el Pacífico, otros que se los quedó un grupo de marines. Todo ello ha dificultado el estudio del 'Homo erectus pekinensis', si bien se sabe que su capacidad craneal era un 80% la del 'Homo sapiens'.

El nuevo estudio demuestra ahora que los homínidos habitaron en Asia durante los períodos glaciares e interglaciares, soportando las extremas temperaturas de la época. No obstante, éstos no son los restos más antiguos encontrados en Asia.

En todo caso, para el paleontólogo Manuel Domínguez Rodrigo, de la Universidad Complutense de Madrid, la nueva datación «no supone ningún descubrimiento revolucionario» en relación con la evolución humana.


Ancient 'Peking Man' way older than thought

Could change timeline and number of migrations of Homo erectus species

By Andrea Thompson, © 2009 LiveScience.com. All rights reserved.

The famous fossils of an early relative of modern humans commonly called Peking Man may be 200,000 years older than previously thought, a new study finds.

The revised date could change the timeline and number of migrations of the Homo erectus species out of Africa and into Asia. It also suggests that Peking Man endured glacial climates.

Previous studies estimated that H. erectus fossils found nearly a century ago in China were from about 500,000 years ago. The authors of the new study sought to re-date the fossils using a relatively new method that looks at the radioactive decay of aluminum and beryllium in quartz exposed to cosmic radiation. With this method, they pinned the date closer to 780,000 years ago.

Understanding the history of H. erectus is of interest to scientists because the populations of the species that lived in Africa are "implicated in the ancestry of modern humans," said paleoanthropologist Russell L. Ciochon of the University of Iowa in Iowa City, who was not involved in the new study.

Fossils found

H. erectus was a type of hominin, the group to which early and modern humans belong. H. erectus walked upright, had a thick skull with a brain a little smaller than our own and used stone tools.

The first fossils of the species were found on Java, Indonesia, in 1892 by Eugène Dubois.

Nearly 30 years later, more H. erectus fossils were found thousands of miles away during excavations of the Zhoukoudian cave system just outside of Beijing.

These caves turned out to be "one of the most important Paleolithic sites in the world," the authors of the new study wrote. After the first fossil was found, anthropologists eventually turned up skulls and bones representing at least 40 H. erectus individuals, other mammal fossils and tens of thousands of stone artifacts.

The latest research on the fossils, funded by the National Natural Science Foundation of China and the Wenner-Gren Foundation, is detailed in the March 12 issue of the journal Nature. Guanjun Shen at Nanjing Normal University, China, headed up the study.

Glacial dwellers

Pushing back the date of the Zhoukoudian fossils puts them in closer range to fossils found in open basins and plains around the cave system that were originally dated to be much older than the Zhoukoudian fossils. It also shows that H. erectus lived in the area during glacial periods as well as during interglacial periods.

Many scientists thought that the species moved north with the interglacials and south with the glacials, Ciochon said. However, this new date shows they hung around during colder periods.

These glacial cycles didn't involve mounds of snow and ice as one might think, rather it was "just a colder, drier period," Ciochon told LiveScience.

The new date also sheds some light on how and when H. erectus got to the area in the first place.

Two migrations

The Homo genus, which includes modern humans, originated in Africa with Homo habilis about 2.5 million years ago. H. erectus likely derived from some early version of H. habilis around 2 million years ago, anthropologists think.

Some portion of the H. erectus population later left Africa and spread out across the Old World (the population left behind in Africa likely led to Homo heidelbergensis, from which the first early Homo sapiens likely derived, Ciochon said). Other sites of H. erectus bones show that the migration had reached Dmanisi, Georgia (in Asia), by about 1.75 million years ago and Java by about 1.6 million years ago.

"It's a species that had legs," Ciochon said, referring to the distances traveled. "Aside from Homo sapiens, it's the most widespread hominin species."

Some scientists had proposed that the Java population later migrated up to present-day China, but Ciochon said that the new date for the Zhoukoudian fossils lends credence to the idea that there could have been more than one migration route.

"Maybe there could have been two dispersals," he said. One route could have extended along the coast of Asia to Java, and another through the interior of Eurasia to Zhoukoudian and the surrounding areas.

Also supporting the double-migration idea is the fact that the Himalayas and a huge swath of primal forest unfriendly to hominin habitation lie in the way of a direct migration from Java to China.

Cinching this argument would likely require finding more sites with H. erectus fossils along the migration route, Ciochon said.

24 feb. 2009

Ci siamo innamorati di una parola: Pace

El Duelo, de Dario Ergas




La presencia

A estas alturas de mi vida ya puedo sacar una constante respecto a las presencias que se experimentan frente a la cercanía de la muerte. La presencia de la persona amada en los días, semanas y hasta meses, posteriores al día de la muerte es una experiencia difícil de relatar.

No estoy sólo, ella está por ahí, mas bien por aquí y me acompaña donde vaya. Poco a poco esa presencia se va diluyendo, pero sin darme cuenta, en cualquier momento, un olor, un gesto, un algo, hace que se entrecrucen los tiempos y estoy en presencia de la presencia. Algo así como un fantasma. Digo a esta altura de mi vida, porque lo he podido experimentar en distintos funerales. No sólo en el de mi pareja. Allí estaba la presencia de mi abuela, de la Nona, de la Ena, de la mamá del Oscar, de la Peli, del Salva, a veces puedo sentir la presencia del Mauricio cuando estoy cerca de Gloria, su mamá, del Iván, la María del Carmen en Ecuador... Las presencias, pueden ser ilusiones sicológicas, pero ilusión o no, en los momentos posteriores a la ocurrencia de la muerte, allí está esa presencia. Prefiero hablar de presencias y no de fantasmas. Un fantasma me da la idea que de algún modo el muerto interactúa en el mundo físico. Mis presencias para nada, sólo están presentes, el ambiente está lleno con ella, no están en un lugar físico, sino que me acompañan en todos los espacios en que me muevo. Son tan fuertes, que siento la cercanía de esa persona fallecida, con más intensidad que a los vivos, cuya presencia física está allí y me tropiezo con ellos y me conversan y me interrumpen.

El aparecimiento de los antiguos temores
Esa presencia no me molesta al contrario, quisiera que no se fuera jamás. Pero el tiempo pasa y algo me dice que debo dejarla partir. Algo me dice que no está bien que la retenga. Si me resisto y la retengo, algo empieza a afectarse en mis relaciones cotidianas, en mis afectos del día a día empiezan a perder interés o intensidad. Algo deja de funcionar, entonces me armo de ánimo para despedirme de mi persona amada.

Experimento entonces una fuerte contradicción, porque no quisiera que se vaya, pero pertenece a otro mundo; no puedo vivir en este mundo con eso tan presente, y mi ser querido tampoco podrá continuar su proceso conmigo reteniéndolo en el aquí, en el ahora.

“No quiero que te vayas, no quiero que te vayas. Tengo miedo. Quién me ayudará a decidir la ropa que debo ponerme, existirá alguna mujer con la que me atreva a hacer el amor, tan sólo proponérselo me da pánico. Podré cuidar a mi hijo, seguro que sí, pero podré hacer alguna otra cosa aparte de cuidar a mi hijo”.

Cuántos conflictos aparecen cuando se va la persona amada. Todos los conflictos que con mi madurez había superado, allí están de nuevo como si volviera a la adolescencia. Entonces me doy cuenta que no estaban superados, estaban ocultos o compensados gracias a esa persona que partió de este mundo. Esa dificultad para tomar decisiones en cuestiones cotidianas, las tomábamos juntos, pero al no estar ella, la indecisión vuelve como si tuviera 18 años. Entonces sufro, pero sobre todo sufro por los temores que resolvía, sin yo darme cuenta, la persona amada.

El resentimiento
Entonces me enojo, me enfurezco y me resiento. Cómo te vas y me dejas sólo. En el resentimiento descubro que mi enojo no se debe a tu partida, mi enojo se debe a mis problemas, que no se como enfrentar, a eso que no se resolvió internamente, sino que el otro lo resolvía y por ello yo creía que esa problemática había desaparecido.
Allí está develado mi resentimiento, que no es con su partida, sino con mis propios problemas, que ahora decido enfrentar. No importa si los resolveré algún día, pero lo intentaré y los pondré ante mis ojos para lograrlo. Entonces agradezco, por la ayuda que me dio la persona amada, y también por la ayuda que me sigue dando ya que al no estar ella, yo tendré que crecer.

Los pactos con el mas allá
Pero hay pactos que continúan. Pactos que la muerte no detiene y continúan. Pactos tomados en vida y que ahora tenemos con el mas allá. ¿Estaré educando bien a mi hijo, a nuestro hijo? ¿Te sentirás orgullosa de lo que hemos hecho? ¿He cuidado bien a los tuyos?
¿Te seré desleal si encuentro una nueva pareja?

La repetición

He aquí el duelo:
La presencia… y la vida continúa.
Mis problemas de juventud que vuelven a aparecer… y la vida continúa.
Mi enojo por tu partida… y la vida continúa.
Los pactos que trascienden la muerte… y la vida continúa.
La vida continúa y pasa y a veces el sinsentido me envuelve.
La vida continúa y pasa y a veces todo esto se repite como si un alimento mal comido regurgitara.

En esta repetición me detengo un momento a reflexionar. Qué es realmente la muerte, que sentido tiene la vida, si todo termina con la muerte. ¿Termina todo con la muerte?

Lo trascendente

De repetición en repetición un día nos reunimos un grupo de amigos a intercambiar nuestras experiencias con nuestros duelos. Fue en Sao Paulo, en un restauran japonés. Uno por uno mis amigos relataron sus encuentros con sus seres queridos fallecidos. Escucharon bien, “encuentros con sus seres queridos fallecidos”. Encuentros que habían sucedido en sueños, otros como mensajes o como comprensiones indubitables y otros encuentros bastantes perceptuales por los relatos que hacían. Yo los escuchaba y me desestabilizaba.

Entonces me acordé en una de esas repeticiones del duelo en que me encontré en un profundo sinsentido. Estaba muy mal, no sabía como salir del hoyo en que me encontraba.
Despierto en medio de la noche, me siento en la cama y escucho la voz del ser querido que dice “conecta con el sufrimiento humano”. Me pareció escuchar su voz, como viniendo de afuera. No me pareció una voz interna, si no mas bien externa. Pero por supuesto que era un sueño, sólo que mas intenso que lo habitual. Al otro día la frase resonó en mi y fui siguiendo esa pauta que me reconectó con mis emociones, con la gente y con el mundo hasta sacarme del sinsentido.

Lo había olvidado, lo dejé guardado en el archivo de lo habitual y ahora, a la luz del cotejo de otras experiencias lo rescaté del olvido.
Volví de Sao Paulo decidido a tener un encuentro intencional con mi ser querido muerto hace años. Comprendí que era necesario ese encuentro para mi duelo, para ponerle fin, o al menos para pasar a otra etapa.
Me fui a un lugar tranquilo, afuera llovía a cántaros, adentro, una silla, un cuaderno, un lápiz y la soledad. Pienso en que preguntas me gustaría hacerle a esta persona querida, si me encontrara verdaderamente con ella. Cierro los ojos, estoy muy tranquilo, y dejo que mi imaginación me lleve a ese lugar en donde la puedo encontrar. Allí un mirador que abarca el valle y la montaña. Me acerco, saludo, se que es mi imaginación pero me conmuevo. Las lágrimas de mis ojos, nublan mi razón y ya no estoy tan seguro si es mi imaginación.
Pregunto en voz alta mi primera pregunta y ella responde. Mi segunda pregunta y ella responde, sigo haciendo preguntas en voz alta y escuchando respuestas en silencio. A veces escucho mi llanto, a veces de dolor, a veces de emoción. Ya agotado con el alma liberada, me despido.

Tomo mi cuaderno y anoto toda la experiencia.

Fue o no fue mi imaginación o capté algo trascendente que respondía mis respuestas. En todo caso, esta experiencia me hizo perder un poco la fe en la muerte y fue el inicio de una búsqueda de lo trascendente.

Dario Ergas
www.darioergas.org

17 feb. 2009

Prólogo al libro de Godi: Free Interpretation Redux

Gody Gutierrez y Dario Ergas


Prólogo al libro de Godi, Free Interpretation Redux

http://freeinterpretationredux.info

Encontré a Godi en el Parque Caucaia en Sao Paulo en Septiembre del 2008. No lo veía desde hacía años cuando nos reunimos junto a varios amigos para preguntarnos cómo se integra la muerte de una persona amada. Un encuentro inolvidable en que algo trascendente se nos insinuaba, nos reconciliaba y nos lanzaba hacia el futuro a la búsqueda del verdadero sentido. Godi ahora estudiaba el tema de la venganza y me invitaba nuevamente a reflexionar con él .

Ambos quedamos muy conmovidos por la charla de Silo en Roma, cuando se le preguntó por la reconciliación social. Cómo hacen los pueblos que han sufrido guerras y exterminios para reconciliarse, o cómo lo hace uno mismo cuando ha sido dañado por la violencia en la vida personal o familiar. Silo dijo en esa ocasión que si queremos entrar de verdad en este tema meditemos sobre la Venganza; agregó que no podremos responder a la pregunta sobre la reconciliación social, si no entendemos cuan profundamente arraigada está en la cultura occidental la estructura de la venganza. “Esa creencia profunda de que se puede resolver algo haciendo sufrir al otro aquello que el otro me hizo sufrir a mí o a otras personas”.

Godi en su libro, investiga sobre la función que cumple la venganza en el siquismo y nos la va develando como un modo de restablecer un equilibrio, de compensar un núcleo de conflicto en que la venganza es una reacción instintiva para restablecer un equilibrio síquico. Incursiona en nuestras raíces, entra en la sicología del hombre paleolítico, intenta mostrar la utilidad de ese mecanismo cuando el ser humano luchaba para dominar la naturaleza, y cómo ese mismo mecanismo trasladado en épocas históricas, nos está llevando a la autodestrucción. Indaga comparando culturas y descubre cómo en las culturas orientales surgieron grandes hombres capaces de saltar por sobre su violencia proponiendo la no violencia.

La venganza consiste en dañar a otro que me ha dañado. Se trata de un castigo que infrinjo a otro por el mal que me ha causado. El castigo y la venganza son existencialmente sinónimos. La venganza se ejecuta aplicando un castigo. Puede ser que no nos consideremos a nosotros mismos vengativos, pero es muy probable que apliquemos sanciones a nuestros hijos, amigos, subordinados etc. Cuando es la Justicia la que aplica el castigo, no lo llamamos Venganza. El castigo no es decidido por mis impulsos rabiosos, sino que es decidido por los códigos de un acuerdo social concebido previamente y se supone con cierta racionalidad. Sin embargo, en el trasfondo de esos códigos jurídicos, prevalece la punición, el castigo y el sentimiento de venganza que arrastramos desde nuestros antepasados homínidas.

“Yo no quiero venganza, quiero justicia”, decimos. No quiero aplicar el castigo con mis propias manos, quiero que sea la sociedad la que me devuelva la dignidad al juzgar al que me dañó y lo castigue; quiero que quede un antecedente público de que esa acción es condenable y un mal ejemplo para todos. Es decir no sólo quiero el castigo al culpable, quiero mi propia reivindicación, mi propia afirmación, a través del castigo del otro. El daño que se me causó, además del daño mismo, me quitó dignidad, me quitó humanidad y esa dignidad, esa humanidad arrebatada es la que quiero recuperar mediante el castigo del otro.

Así, la venganza no sólo busca dañar al otro por el daño que me hizo, sino que busca, y esto es lo importante, recuperar mi humanidad y dignidad arrebatada por el culpable y lo realizo quitándole su dignidad y su humanidad.

“¿Cuándo será el día que la tortilla se vuelva, que los pobres coman pan y los ricos mierda?”. Es una canción del siglo pasado. ¿Por qué no se cantaba “cuándo será el día que todos comamos pan”? Porque la pobreza, no sólo es pobreza, es dignidad humana arrebatada, en este caso por los ricos. No sólo quiero comer pan quiero mi humanidad, mi espacio en la sociedad, mi dignidad humana.

Entonces, la venganza se nos aparece como un mecanismo sicológico para recuperar la humanidad que creo que se me ha arrebatado.

El sujeto de mi venganza, al que considero culpable, experimentará lo mismo y comenzaremos el círculo de la violencia hasta que cada bando destruya al otro, es decir hasta la autodestrucción humana, o al menos hasta la autodestrucción de esa cultura basada en la venganza.

Tenemos que considerar en esta reflexión, que el ser humano, no es su pasado, es esencialmente su futuro, está proyectado al futuro. Por tanto la venganza, no sólo es sobre algo que me sucedió, está proyectada a futuro por el daño que me causará el otro, por la humanidad que me será arrebatada por el otro si llega a tener esa posibilidad. Entonces habrá que dominarlo, someterlo, explotarlo, impedir como sea que tenga la posibilidad de dañarme a futuro. Es la venganza por el futuro, o por mi temor al futuro.

Avancemos. Estamos poniendo énfasis en que la venganza, si bien se ejecuta causando un daño al otro similar al que me causó, lo que busca es recuperar la humanidad arrebatada. Pero ¿qué es esto tan preciado que llamamos humanidad y que me fue arrebatado y qué es lo que recuperé efectivamente cuando consumé mi venganza? Se trata de algo importante, que hace a la esencia de mi vida.

Con el daño que se me infringió se me quitó algo esencial, algo de la esencia de mi vida. Eso que se me quitó hace que mi vida pierda su razón de ser, su sentido. Entonces con la Venganza busco recuperar la esencia y el sentido.

El motor de mi venganza no es simplemente dañar al otro, es extraer del otro una esencia vital que perdí con el daño que me causaron. El ojo por ojo, no busca el ojo del otro, busca extraer del otro esa esencia de mi humanidad que perdí cuando perdí el ojo. No definamos esa esencia, pero es lo que me hace humano, lo que me da sentido. ¿Por qué el daño que se me causó lo experimento como pérdida de sentido?

Estamos en el núcleo de la cuestión. Acaso en el momento anterior al daño, ¿estaba en presencia de esa esencia, de ese sentido? ¿Efectivamente experimentaba en mí la “humanidad”, la dignidad humana”? Pues no, el sinsentido precede y sucede al acto de venganza. Es desde el sinsentido que es posible la venganza. Es desde el estado ilusorio de la conciencia que cree que tiene sentido, en que es posible creer que con la venganza lo recupera.

Nuestra reflexión sobre la Venganza nos llevó a la pregunta por el Sentido de la existencia.

En esa charla de Silo que mencioné al comienzo, en Roma, en el Parque Attigliano, él nos recordaba el Zaratustra de Nietzschez, diciendo ¡salvemos al hombre de la venganza! Zaratustra baja de las montañas para visitar a los hombres y lo primero que le llama la atención es que estos no sepan que Dios ha muerto. La muerte de Dios hace suponer a Nietzschez la posibilidad de un nuevo ser humano, y éste es el regalo que les trae desde las altas montañas. El hombre es algo que debe ser superado les dice, les traigo al superhombre.

Desde la mirada que estamos llevando, la muerte de Dios, es el sinsentido, no verlo, es la ilusión de la conciencia creyendo que tiene un sentido que ya no tiene: Dios ha muerto. Nadie escucha a Zaratustra y todos prefieren al último hombre. “Conviértenos en el último hombre”, le gritan y quédate tú con tu superhombre. El último hombre, el que inventa la felicidad porque no tiene la experiencia de la felicidad, el que se droga y se fuga para olvidar la muerte de Dios y su propia muerte.

A finales del siglo del 1800, todavía no llegaba el último hombre pero hoy está entre nosotros. Ya no es posible esperarlo, ya está aquí y en el eco de las altas montañas se escucha en el rumor de los ríos la frase “el hombre es algo que debe ser superado”.

Santiago, verano del 2009 Dario Ergas

http://freeinterpretationredux.info


Nous sommes tombés amoureux dun mot: Paix

4 feb. 2009

Los antiguos griegos empezaron a adorar a Zeus hace 3.200 años

Posted: 03 Feb 2009 12:03 PM CST



Las excavaciones llevadas a cabo por un equipo de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) en el Monte Lykaion, en Arcadia, una región del Peloponeso griego, ha dado lugar a un hallazgo que podría explicar los orígenes de la religión en la Antigua Grecia. El doctor David Gilman Romano y su equipo han descubierto evidencias de que el culto al dios Zeus pudo nacer en el Monte Lykaion hace 3.200 años --entre el 1.390 y el 1.291 antes de Cristo--, durante la época de la civilización micénica en las tierras griegas. Si así fuera, Zeus sería una de las pocas herencias de dicha civilización que sobrevivieron a las migraciones dorias que se produjeron a finales del segundo milenio antes de Cristo.

El poeta griego Calímaco escribió en el siglo IV antes de nuestra Era un largo himno al dios Zeus en el que se preguntaba '¿Cómo debemos cantar sobre él? ¿Cómo señor de Dicte o de Lykaion? Mi alma está en duda'. El doctor Gilman Romano, investigador de la sección mediterránea del Museo de la Universidad de Pensilvania, asegura que puede responder, en parte, a las dudas que en su día tuvo el poeta nacido en Cirene, la actual Libia, hace más de 2.300 años: a Zeus se le puede denominar señor del Monte Lykaion, porque es allí donde nació el culto al dios hace 3.200-3.400 años.

Las excavaciones arqueológicas que el investigador ha llevado a cabo en el Monte Lykaion en los últimos años parecen demostrar que el culto al 'rey' del panteón de la mitología griega se originó en este lugar, según informaciones del Museo de la Universidad de Pensilvania recogidas por otr/press. Las evidencias que confirmarían que Zeus 'nació' en el Peloponeso han sido halladas en la cima Sur del Monte, donde, según la mitología, vivió Pelasgo, hijo de Gea (la Tierra) primer hombre que habitó la Arcadia y padre de Licaón, que inició el culto a 'Zeus Lykaion', cuyo altar se hallaba en ese lugar.

Cerca de una quincea de vasijas de origen micénico, junto a pequeñas figuras animales y humanas y otra miniatura de un hacha de doble filo aparecieron en aquel lugar. Los investigadores también encontraron allí huesos calcinados de animales, principalmente cabras y ovejas, otro indicador de los sacrificios que se llevaban a cabo en el lugar en honor a Zeus. "Esta nueva evidencia sugiere con contundencia que libaciones y fiestas tenían lugar en lo alto de la montaña" durante el periodo micénico de la civilización arcaica griega "entre 3.300 y 3.400 años" antes de la época actual.

Rastros micénicos

Uno de los hechos más llamativos de este importante hallazgo arqueológico es que se trata de una de las pocas evidencias del mundo griego que demuestran que rasgos de la civilización micénica sobrevivieron a la llegada de los dorios. Este pueblo, cuyo origen todavía se discute -aunque se especula con la posibilidad de que proviniesen de los Balcanes- sacudió por completo la vida en el Egeo, hasta tal punto que su migración -o invasión, otro aspecto en discusión por los historiadores- eliminó la mayor parte de rastros de la civilización micénica, el mayor periodo de esplendor de la Grecia arcaica.

Este periodo, entre XIV y XII siglos antes de nuestra Era, coincide con la escritura Lineal B, en el que cada uno de los signos representa a una sílaba y que precedió al posterior idioma griego, según algunas hipótesis. De hecho, se han encontrado documentos escritos con este tipo de signos que mencionan a Zeus como una deidad recibiendo las ofrendas de los mortales. Otras pruebas mencionan un altar a cielo abierto y un 'temenos' (o terreno sagrado sin más construcción que un pequeño altar donde depositar las ofrendas al dios) que bien podría ser el Monte Lykaion.


Terrae Antiqvae Revista de Arqueología e Historia

26 ene. 2009

EL EXTRAÑO CASO DEL SEÑOR WALDEMAR

por Edgar Allan Poe


No pretenderé, naturalmente, opinar que no exista motivo alguno para asombrarse de que el caso extraordinario del señor Valdemar haya promovido una discusión. Sería un milagro que no hubiera sucedido así, especialmente en tales circunstancias. El deseo de todas las partes interesadas en mantener el asunto oculto al público, al menos hasta el presente o hasta que haya alguna oportunidad ulterior para otra investigación, y nuestros esfuerzos a ese efecto han dado lugar a un relato mutilado o exagerado que se ha abierto camino entre la gente, y que llegará a ser el origen de muchas falsedades desagradables, y, como es natural, de un gran descrédito.
Se ha hecho hoy necesario que exponga los hechos, hasta donde los comprendo yo mismo. Helos sucintamente aquí:
Durante estos tres últimos años ha sido repetidamente atraída mi atención por el tema del mesmerismo o hipnotismo animal, y hace nueve meses, aproximadamente, se me ocurrió de pronto que en la serie de experimentos efectuados hasta ahora existía una muy notable y muy inexplicable omisión: nadie había sido aún hipnotizado in articulo mortis. Quedaba por ver, primero, si en semejante estado existía en el paciente alguna sensibilidad a la influencia magnética; en se gundo lugar, si, en caso afirmativo, estaba atenuada o aumentada por ese estado; en tercer lugar, cuál es la extensión y por qué período de tiempo pueden ser detenidas las intrusiones de la muerte con ese procedimiento. Había otros puntos que determinar; pero eran éstos los que mas excitaban mi curiosidad, el último en particular, dado el carácter enormemente importante de sus consecuencias.
Buscando a mi alrededor algún sujeto por medio del cual pudiese comprobar esas particularidades, acabé por pensar en mi amigo el señor Ernesto Valdemar, compilador muy conocido de la Bibliotheca Forensica y autor (bajo el nom de plume de Issachar Marx) de las traducciones polacas de Wallenstein y de Gargantúa. El señor Valdemar, que había residido principalmente en Harlem. N. Y., desde el año de 1839, es (o era) notable sobre todo por la excesiva delgadez de su persona – sus miembros inferiores se parecían mucho a los de John Randolp – y también por la blancura de sus cabellos, que, a causa de esa blancura, se confundían de ordinario con una peluca. De marcado temperamento nervioso, esto le hacía ser un buen sujeto para las experiencias magnéticas. En dos o tres ocasiones le había yo dormido sin dificultad; pero me sentí defraudado en cuanto a otros resultados que su peculiar constitución me había hecho, por supuesto, esperar. Su voluntad no quedaba en ningún momento positiva o enteramente bajo mi influencia, y respecto a la clairvoyance (clarividencia), no pude realizar con él nada digno de mención. Había yo atribuido siempre mi fracaso a esas cuestiones relacionadas con la alteración de su salud.
Algunos meses antes de conocerle, sus médicos le habían diagnosticado una tisis comprobada. Era, en realidad, costumbre suya hablar con toda tranquilidad de su cercano fin como de una cuestión que no podía ni evitarse ni lamentarse.
Respecto a esas ideas a que he aludido antes, cuando se me ocurrieron por primera vez, pensé como era natural, en el señor Valdemar. Conocía yo la firme filosofía de aquel hombre para temer cualquier clase de escrúpulos por su parte, y no tenía él parientes en América que pudiesen, probablemente, intervenir. Le hablé con toda franqueza del asunto, y ante mi sorpresa, su interés pareció muy excitado. Digo ante mi sorpresa, pues aunque hubiese él cedido siempre su persona por libre albedrío para mis experimentos, no había demostrado nunca hasta entonces simpatía por mis trabajos. Su,enfermedad era de las que no admiten un cálculo exacto con respecto a la época de su término mortal. Quedó, por último, convenido entre nosotros que me mandaría llamar veinticuatro horas antes del período anunciado por sus médicos como el de su muerte.
Hace más de siete meses que recibí la siguiente esquela del propio señor Valdemar:
«Mi querido P***:
»Puede usted venir ahora. D*** y F** están de acuerdo en que no llegaré a las doce de la noche de mañana, y creo que han acertado con el plazo exacto o poco menos.
VaIdemar. »
Recibí esta esquela una media hora después de haber sido escrita, y a los quince minutos todo lo más, me encontraba en la habitación del moribundo. No le había visto en diez días, y me quedé aterrado de la espantosa alteración que en tan breve lapso se había producido en él. Su cara tenía un color plomizo, sus ojos estaban completamente apagados, y su delgadez era tan extremada, que los pómulos habían perforado la piel. Su expectoración era excesiva. El pulso, apenas perceptible. Conservaba, sin embargo, de una manera muy notable sus facultades mentales y alguna fuerza física. Hablaba con claridad, tomaba algunas medicinas calmantes sin ayuda de nadie, y cuando entré en la habitación, se ocupaba en escribir a lápiz unas notas en un cuadernito de bolsillo. Estaba incorporado en la cama, gracias a unas almohadas. Los doctores D*** y F*** le prestaban asistencia.
Después de haber estrechado la mano del señor Valdemar, llevé a aquellos caballeros aparte y obtuve un minucioso informe del estado del paciente. El pulmón izquierdo se hallaba desde hacía ocho meses en un estado semióseo o cartilaginoso y era, por consiguiente, de todo punto inútil para cualquier función vital. El derecho, en su parte superior, estaba también parcial, si no totalmente osificado, mientras la región inferior era sólo una masa de tubérculos purulentos, conglomerados. Existían varias perforaciones extensivas, y en cierto punto había una adherencia permanente de las costillas. Estas manifestaciones en el lóbulo derecho eran de fecha relativamente reciente. La osificación había avanzado con una inusitada rapidez; no se había descubierto ningún signo un mes antes, y la adherencia no había sido observada hasta tres días antes. Con independencia de la tisis, se sospechaba un aneurisma de la aorta, en el paciente; pero sobre este punto, los síntomas de osificación hacían imposible un diagnóstico exacto. En opinión de los dos médicos, el señor Valdemar moriría alrededor de medianoche del día siguiente (domingo). Eran entonces las siete de la noche del sábado.
Al separarse de la cabecera del doliente para hablar conmigo, los doctores D*** y F*** le dieron un supremo adiós. No tenían intención de volver; pero, a requerimiento mío, consintieron en venir a visitar de nuevo al paciente hacia las diez de la noche inmediata.
Cuando se marcharon hablé libremente con el señor Valdemar sobre su cercana muerte, así como en especial del experimento proyectado. Se mostró decidido a ello con la mejor voluntad, ansioso de efectuarlo, y me apremió para que comenzase en seguida. Estaban allí para asistirle un criado y una sirvienta; pero no me sentí bastante autorizado para comprometerme en una tarea de aquel carácter sin otros testimonios de mayor confianza que el que pudiesen aportar aquellas personas en caso de accidente repentino. Iba a aplazar, pues, la operación hasta las ocho de la noche siguiente, cuando la llegada de un estudiante de Medicina, con quien tenia yo cierta amistad (el señor Teodoro L***l), me sacó por completo de apuros. Mi primera intención fue esperar a los médicos; pero me indujeron a obrar en seguida, en primer lugar, los apremiantes ruegos del señor Valdemar, y en segundo lugar, mi convicción de que no podía perder un momento, pues aquel hombre se iba por la posta.
El señor L***l fue tan amable, que accedió a mi deseo de que tomase notas de todo cuanto ocurriese, y gracias a su memorándum, puedo ahora relatarlo en su mayor parte, condensando o copiando al pie de la letra.
Faltarían unos cinco minutos para las ocho, cuando, cogiendo la mano del paciente, le rogué que manifestase al señor L***l, lo más claramente que le permitiera su estado, que él (el señor Valdemar) tenía un firme deseo de que realizara yo el experimento de hipnotización sobre su persona en aquel estado.
Replicó él, débilmente, pero de un modo muy audible:
– Sí, deseo ser hipnotizado – añadiendo al punto – : Temo que lo haya usted diferido demasiado.
Mientras hablaba asi, comencé a dar los pases que sabía ya eran los más eficaces para dominarle. Estaba él, sin duda, influido por el primer pase lateral de mi mano de parte a parte de su cabeza; pero, aunque ejercité todo mi poder, no se manifestó ningún efecto hasta unos minutos después de las diez, en que los doctores D*** y F*** llegaron, de acuerdo con la cita. Les expliqué en pocas palabras lo que me proponía hacer, y como ellos no opusieron ninguna objeción, diciendo que el paciente estaba ya en la agonía, proseguí, sin vacilación, cambiando, no obstante, los pases laterales por otros hacia abajo, dirigiendo exclusivamente mi mirada a los ojos del paciente.
Durante ese rato era imperceptible su pulso, y su respiración estertorosa y con intervalos de medio minuto.
Aquel estado continuó inalterable casi durante un cuarto de hora. Al terminar este tiempo, empero, se escapó del pecho del moribundo un suspiro natural, aunque muy hondo, y cesó la respiración estertorosa, es decir, no fue ya sensible aquel estertor; no disminuían los intervalos. Las extremidades del paciente estaban frías como el hielo.
A las once menos cinco percibí signos inequívocos de la influencia magnética. El movimiento giratorio de los ojos vidriosos se convirtió en esa expresión de desasosegado examen interno que no se ve nunca más que en los casos de somnambulismo, y que no se puede confundir. Con unos pocos pases laterales rápidos hice estremecerse los párpados, como en un sueño incipiente, y con otros cuantos más se los hice cerrar. No estaba yo satisfecho con esto, a pesar de todo, por lo que proseguí mis manipulaciones de manera enérgica y con el más pleno esfuerzo de voluntad, hasta que hube dejado bien rígidos los miembros del durmiente, después de colocarlos en una postura cómoda, al parecer. Las piernas estaban estiradas por entero; los brazos, casi lo mismo, descansando sobre el lecho a una distancia media de los riñones. La cabeza estaba ligeramente levantada.
Cuando hube realizado esto eran las doce dadas, y rogué a los caballeros allí presentes que examinasen el estado del señor Valdemar. Después de varias pruebas, reconocieron que se hallaba en un inusitado y perfecto estado de trance magnético. La curiosidad de ambos médicos estaba muy excitada. El doctor D*** decidió en seguida permanecer con el paciente toda la noche, mientras el doctor F*** se despidió, prometiendo volver al despuntar el día. El senor L***l y los criados se quedaron allí.
Dejamos al señor Valdemar completamente tranquilo hasta cerca de las tres de la madrugada; entonces me acerqué a él, y le encontré en el mismo estado que cuando el doctor F*** se marchó, es decir, tendido en la misma posición. Su pulso era imperceptible; la respiración, suave (apenas sensible, excepto al aplicarle un espejo sobre la boca); los ojos estaban cerrados con naturalidad, y los miembros, tan rígidos y f.ríos como el mármol. A pesar de todo el aspecto general no era en modo alguno el de la muerte.
Al acercarme al señor Valdemar hice una especie de semiesfuerzo para que su brazo derecho siguiese al mío durante los movimientos que éste ejecutaba sobre uno y otro lado de su persona. En experimentos semejantes con el paciente no había tenido nunca un éxito absoluto, y de seguro no pensaba tenerlo ahora tampoco; pero, para sorpresa mía, su brazo siguió con la mayor facilidad, aunque débilmente, todas las direcciones que le indicaba yo con el mío. Decidí arriesgar unas cuantas palabras de conversación.
– Señor Valdemar – dije –, ¿duerme usted?
No respondió, pero percibí un temblor en sus labios, y eso me indujo a repetir la pregunta una y otra vez. A la tercera, todo su ser se agitó con un ligero estremecimiento; los párpados se levantaron por sí mismos hasta descubrir una linea blanca del globo; los labios se movieron perezosamente, y por ellos, en un murmullo apenas audible, salieron estas palabras:
– Sí, duermo ahora. ¡No me despierte!... ¡Déjeme morir así!
Palpé sus miembros, y los encontré más rígidos que nunca. El brazo derecho, como antes, obedecía la dirección de mi mano... Pregunté al somnámbulo de nuevo:
– ¿Sigue usted sintiendo dolor en el pecho, señor Valdemar?
La respuesta fue ahora inmediata, pero menos audible que antes:
– No siento dolor... ¡Estoy muriendo!
No creí conveniente molestarle más, por el momento, y no se dijo ni se hizo ya nada hasta la llegada del doctor F***, que precedió un poco a la salida del sol; manifestó su asombro sin límites al encontrar al paciente todavía vivo. Después de tomarle el pulso y de aplicar un espejo a sus labios, me rogó que hablase de nuevo al somnámbulo. Asi lo hice, diciendo.
– Señor Valdemar, ¿sigue usted dormido?
Como antes, pasaron algunos minutos hasta que llegó la respuesta, y durante ese intervalo el yacente pareció reunir sus energías para hablar. Al repetirle por cuarta vez la pregunta, dijo él muy débilmente, de un modo casi ininteligible:
– Sí, duermo aún... Muero.
Fue entonces opinión o más bien deseo de los médicos que se dejase al señor Valdemar permanecer sin molestarle en su actual y, al parecer, tranquilo estado, hasta que sobreviniese la muerte, lo cual debía de tener lugar, a juicio unánime de ambos, dentro de escasos minutos. Decidí, con todo, hablarle una vez más, repitiéndole simplemente mi pregunta anterior.
Cuando lo estaba haciendo se produjo un marcado cambio en la cara del somnámbulo. Los ojos giraron en sus órbitas despacio, las pupilas desaparecieron hacia arriba, la piel tomó un tinte general cadavérico, pareciendo no tanto un pergamino como un papel blanco, y las manchas héticas circulares, que antes estaban muy marcadas en el centro de cada mejilla, se disiparon de súbito. Empleo esta expresión porque lo repentino de su desaparición me hizo pensar en una vela apagada de un soplo. El labio superior al mismo tiempo se retorció, alzándose sobre los dientes, que hacía un instante cubría por entero, mientras la mandíbula inferior cayó con una sacudida perceptible, dejando la boca abierta por completo y al descubierto, a simple vista, la lengua hinchada y negruzca. Supongo que todos los presentes estaban acostumbrados a los horrores de un lecho mortuorio; pero el aspecto del señor Valdemar era en aquel momento tan espantoso y tan fuera de lo imaginable, que hubo un retroceso general alrededor del lecho.
Noto ahora que he llegado a un punto de este relato en que todo lector, sobrecogido, me negará crédito. Es mi tarea, no obstante, proseguir haciéndolo.
No había ya en el señor Valdemar el menor signo de vitalidad, y llegando a la conclusión de que había muerto, le dejábamos a cargo de los criados cuando observamos un fuerte movimiento vibratorio en la lengua. Duró esto quizá un minuto. Al transcurrir, de las separadas e inmóviles mandíbulas salió una voz tal, que sería locura intentar describirla. Hay, en puridad, dos o tres epítetos que podrían serle aplicados en cierto modo; puedo decir, por ejemplo, que aquel sonido era áspero, desgarrado y hueco; pero el espantoso conjunto era indescriptible, por la sencilla razón de que sonidos análogos no han hecho vibrar nunca el oido de la Humanidad. Había, sin embargo, dos particularidades que – así lo pensé entonces, y lo sigo pensando – pueden ser tomadas justamente como características de la entonación, como apropiadas para dar una idea de su espantosa peculiaridad. En primer lugar, la voz parecía llegar a nuestros oídos – por lo menos, a los míos – desde una gran distancia o desde alguna profunda caverna subterránea. En segundo lugar, me impresionó (temo realmente que me sea imposible hacerme comprender) como las materias gelatinosas o viscosas impresionan el sentido del tacto.
He hablado a la vez de «sonido» y de «voz». Quiero decir que el sonido era de un silabeo claro, o aún más, asombrosa, espeluznantemente claro. El señor Valdemar hablaba, sin duda, respondiendo a la pregunta que le había yo hecho minutos antes. Le había preguntado, como se recordará, si seguía dormido. Y él dijo ahora:
– Sí, no; he dormido..., y ahora..., ahora... estoy muerto.
Ninguno de los presentes fingió nunca negar o intentó reprimir el indescriptible y estremecido horror que esas pocas palabras, así proferidas, tan bien calculadas, le produjeron. El señor L***l (el estudiante) se desmayó. Los criados huyeron inmediatamente de la habitación, y no pudimos inducirles a volver a ella. No pretendo hacer inteligibles para el lectar mis propias impresiones. Durante una hora casi nos afanamos juntos, en silencio – sin pronunciar una palabra – nos esforzamos en hacer revivir al señor L***l. Cuando volvió en sí proseguimos juntos de nuevo el examen del estado del señor Valdemar.
Seguía bajo todos los aspectos tal como he descrito últimamente, a excepción de que el espejo no recogía ya señales de respiración. Una tentativa de sangría en el brazo falló. Debo mencionar también que ese miembro no estaba ya sujeto a mi voluntad. Me esforcé en balde por que siguiera la dirección de mi mano. La única señal real de influencia magnética se manifestaba ahora en el movimiento vibratorio de la lengua cada vez que dirigía yo una pregunta al señor Valdemar. Parecía él hacer un esfuerzo para contestar, pero no tenía ya la suficiente voluntad. A las preguntas que le hacía cualquier otra persona que no fuese yo, parecía absolutamente insensible, aunque procuré poner a cada miembro de aquella reunión en relación magnética con él. Creo que he relatado cuanto es necesario para hacer comprender el estado del somnámbulo en aquel período. Buscamos otros enfermeros, y a las diez salí de la casa en compañía de los dos médicos y del señor L***l.
Por la tarde volvimos todos a ver al paciente. Su estado seguía siendo exactamente el mismo. Tuvimos entonces una discusión sobre la conveniencia y la posibilidad de despertarle, pero nos costó poco trabajo ponernos de acuerdo en que no serviría de nada hacerlo. Era evidente que, hasta entonces, la muerte (o lo que suele designarse con el nombre de muerte) había sido detenida por la operación magnética. Nos pareció claro a todos que el despertar al señor Valdemar sería, sencillamente, asegurar su instantáneo o, por lo menos, su rápido fin.
Desde ese período hasta la terminación de la semana última – en un intervala de casi siete meses – seguimos reuniéndonos todos los días en casa del señor Valdemar, de cuando en cuanda acompañados de médicos y otros amigos. Durante ese tiempo, el somnánbulo seguía estando exactamente tal como he descrito ya. La vigilancia de los enfermeros era continua.
Fue el viernes último cuando decidimos, por fin, efectuar el experimento de despertarle, o de intentar despertarle, y es acaso el deplorable resultado de este último experimento el que ha dado origen a tantas discusiones en los círculos privados, en muchas de las cuales no puedo por menos de ver una credulidad popular injustificable. A fin de sacar al señor Valdemar del estado de trance magnético, empleé los acostumbrados pases. Durante un rato resultaron infructuosos. La primera señal de su vuelta a la vida se manifestó por un descenso parcial del iris. Observamos como algo especialmente notable que ese descenso de la pupila iba acompañado de un derrame abundante de un licor amarillento (por debajo de los párpados) con un olor acre muy desagradable.
Me sugirieron entonces que intentase influir sobre el brazo del paciente, como en los pasados días. Lo intenté y fracasé. El doctor F*** expresó su deseo de que le dirigiese una pregunta. Lo hice del modo siguiente:
– Señor Valdemar, puede usted explicarnos cuáles son ahora sus sensaciones o deseos?
Hubo una reaparición instantánea de los círculos héticos sobre las mejillas; la lengua se estremeció, o más bien se enrolló violentamente en la boca (aunque las mandíbulas y los labios siguieron tan rígidos como antes), y, por último, la misma horrenda voz que ya he descrito antes prorrumpió:
– ¡Por amor de Dios!... De prisa.-., de prisa..., hágame dormir o despiérteme de prisa..., ¡de prisa!... ¡Le digo que estoy muerto!
Estaba yo acorbadado a más no poder, y durante un momento permanecí indeciso sobre lo que debía hacer. Intenté primero un esfuerzo para calmar al paciente, pero al fracasar, en vista de aquella total sus pensión de la voluntad, cambié de sistema, y luché denodadamente por despertarle. Pronto vi que esta tentativa iba a tener un éxito completo, o, al menos, me imaginé que sería completo mi éxito, y estoy seguro de que todos los que permanecían en la habitación se preparaban a ver despetar al paciente.
Sin embargo, es de todo punto imposible que ningún ser humano estuviera preparado para lo que ocurrió en la realidad.
Cuando efectuaba yo los pases magnéticos, entre gritos de «¡Muerto, muerto!», que hacían por completo explosión sobre la lengua, y no sobre los labios del paciente, su cuerpo entero, de pronto, en el espacio de un solo minuto, o incluso en menos tiempo, se contrajo, se desmenuzó, se pudrió terminantemente bajo mis manos. Sobre el 1echo, ante todos los presentes, yacía una masa casi líquida de repugnante, de aborrecible putrefacción.